RESOLUCIONES
DEL
“PRIMER
CONGRESO ANTIMASÓNICO INTERNACIONAL”
CELEBRADO
EN TRENTO.
Sección 2° — Acción Masónica.
El primer Congreso Antimasónico
Internacional declara estar plenamente convencido de los extremos siguientes:
1°. La francmasonería es una secta religiosa
y maniquea,
y la última palabra de sus secretos y de sus misterios es el culto de Lucifer o
Satanás, adorado en las Tras-logias como el Dios Bueno en oposición al Dios de
los católicos a quien, los iniciados blasfemadores, llaman el Dios malo.
2°.
El demonio, inspirador de las sectas
masónicas, conociendo que no conseguirá jamás que le adoren directamente la
mayor parte de los hombres, trata de sembrar en las almas por medio de la
francmasonería los gérmenes del naturalismo,
que no es otra cosa sino la emancipación del hombre de Dios.
3°. Para establecer en el mundo este
naturalismo implo, la francmasonería se
esfuerza en habituar a los hombres a considerar iguales a todas las religiones,
lo mismo la única verdadera que las falsas, valiéndose de la prensa y de
las escuelas sin Dios para hacer cundir las ideas masónicas en sustitución de las
católicas.
4°.
El medio particular de que la masonería se sirve para perder a las almas que
creen en la existencia del orden sobrenatural y todavía no están bastante
maduras para el maniqueísmo luciferiano,
es inclinarlas a que se entreguen a las prácticas
perversas del espiritismo.
5°. La
francmasonería es también una secta política que trabaja para tener influencia
en todos los gobiernos y hacerlos instrumentos ciegos de su acción perversa, y
procura sembrar por todas partes la rebelión.
6°. El fin que la masonería se propone
sembrando la revolución en todos los
países del mundo es el establecimiento de
la república universal basada sobre
la guerra contra la soberanía de Dios, sobre la destrucción de las libertades y
franquicias locales, abolición de fronteras y perversión del sentimiento patriótico,
sentimiento que después del amor de Dios ha inspirado al linaje humano sus
más hermosas acciones, sus más nobles sacrificios y sus proezas más heroicas.
7°.
La francmasonería continúa su lucha
contra la Iglesia introduciendo en los pueblos leyes anticristianas.
8°. La
francmasonería es directamente responsable del socialismo moderno, porque ha sustituido
el ideal cristiano del bienestar social por su ideal particular; la jerarquía
social cristiana gobernada por la justicia y templada por la caridad, por una
pretendida igualdad de todos los hombres entre sí, porque en contra de la fe en
la vida futura, en donde cada uno será recompensado según sus obras, enseña que
la única felicidad consiste en gozar de los bienes materiales de este mundo y
que todos tienen derecho estricto a participar por igual de esta felicidad.
9°. La
francmasonería, en el terreno social, trabaja para acabar con el Cristianismo
creando multitud de sociedades secretas, a las que aparentemente titula
sociedades de seguros sobre la vida, de previsión, de socorros mutuos,
sociedades científicas o que se dicen tales, sociedades filantrópicas, o
introduciéndose cautelosamente en otras sociedades de este género para ir
encaminándolas hacia sus fines.
10°. La
filantropía masónica, opuesta a la caridad cristiana, siendo un amor puramente
natural del hombre por el hombre, es incapaz de servir de lazo entre la
humanidad y Dios, y por otra parte, esta filantropía masónica,
ejercitándose sólo entre los francmasones, es muchas veces perjudicial a la
sociedad civil.
11°.
Para corromper totalmente la familia, la francmasonería trabaja para corromper a
la mujer. Con este fin, donde ha podido, Introduce a las mujeres en las
logias y es además el alma del movimiento
titulado Feminista o de emancipación de la mujer, destinado a llevar el
desorden a las familias con las apariencias
de satisfacer el deseo vago de una reforma imposible.
12°.
Para acostumbrar a los hombres a prescindir de la Iglesia en la vida social, la
secta trata de suprimir las fiestas religiosas y los días destinados a la
santificación del alma y al descanso del cuerpo, reemplazándolos con fiestas
puramente civiles.